Ahora es una interrupción amable.
Unas pocas veces al día, en momentos que no puedes prever, te llega un aviso con una sola palabra: Ahora. Lo abres y aparece una caja en blanco: ¿en qué estás pensando? Escribes (o lo dictas) y, al terminar, la app te hace una única pregunta: ¿era ese pensamiento útil?
Si respondes que sí, se guarda en tu diario. Si respondes que no, desaparece. Sin rastro.
Casi todas las apps usan las notificaciones para quitarte la atención. Ahora las usa para devolvértela: interrumpe el piloto automático, te hace mirar lo que estabas pensando y decidir si merecía tu cabeza. Con el tiempo, el diario acumula solo los pensamientos que has decidido conservar; y el gesto de descartar los otros es, en sí mismo, el ejercicio.
• Tú eliges cuántas veces al día (de una a seis) y entre qué horas. El momento exacto lo decide el azar: nunca sabrás cuándo llega.
• Una caja, sin adornos: escribe o dicta. El reconocimiento de voz se hace en tu iPhone, sin enviar nada a ningún servidor.
• Una sola pregunta al terminar. Sí, al diario; no, se descarta.
• Un diario con lo que decidiste conservar, con fecha y hora, para releer cuando quieras.
• Sin cuentas, sin red, sin anuncios, sin seguimiento. Todo vive en tu teléfono.
• Sin rachas, sin objetivos, sin insignias. No hay nada que mantener: solo parar un instante cuando te lo pide.
Para quien siente que el móvil le roba la atención y quiere recuperarla sin añadir otra obligación a su día.